Déjame bailarte el alma,
ponerme sobre ti de puntillas,
rozando cada sonrisa con una nota,
cada mirada con un giro sobre el aire.
Déjame bailarte el alma,
quitarte los silencios,
abstraerte en mis dudas,
Déjame bailarte el alma,
llenarte de luz bajo la piel,
crear incógnitas y despejar soluciones.
Déjame bailarte el alma, una vez más,
removerte los límites,
violentarte con un beso.
Déjame bailarte el alma de nuevo,
temerte hasta que duela,
confiar en las amargas grandezas,
Déjame bailarte el alma, y por última vez,
enseñarte los milagros de las palabras,
eternizarte,
refugiarme en el vaivén de los lenguajes
y empezar siempre una vez que acabó el final

3 comentarios:
conmovedores palabras,no me quiero ni imaginar como se sentira la persona a la que vayan dirigidas...
bello, muy bello. ¿para cuando poesía exenta de melancolía?
Es maravilloso,bailas,te mueves sin desplazarte y viajan los corazones,las almas se desgarran y se imaginan que bailan y no hasta que un suspiro detiene en el espacio el alma antes de que se vaya y vuelva cargada del universo
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